Clases virtuales y presenciales ¿Una es mejor que otra?

Clases virtuales y presenciales ¿Una es mejor que otra?

La pandemia nos cambió mucho y nos cambió para siempre. Desde que empezó este extraño y accidentado viaje hace casi dos años, la vida como la conocíamos ha tomado nuevos rumbos y hemos hecho de todo tratando de mantenernos en contacto, activos, conectados y de no interrumpir el desarrollo de niños y jóvenes en su crecimiento académico.

Hoy estamos cada vez más cerca de terminar con las restricciones y con el temor, y al fin  retomar con mucha fuerza cada actividad que antes podíamos hacer sin tantas preocupaciones. Una de ellas es la educación presencial. 

Clases virtuales y presenciales ¿Una es mejor que otra?

Cada mamá y papá ha luchado tratando de acondicionar un espacio para la educación desde casa, para conseguir una laptop, una tablet, un teléfono o cualquier aparato desde donde los niños pudieran conectarse. Cada familia ha lidiado con la falta de privacidad que ha significado tener a toda el aula y a los maestros “dentro de casa”  y lo ha hecho buscando lo mejor para su familia, pero muchos niños y niñas del mundo simplemente no lograron completar su año escolar por falta de recursos y herramientas. Es por esto último que volver a las aulas de las escuelas y universidades en nuestro país, es tan importante. 

Pero como dijimos al comienzo, la pandemia nos ha cambiado para siempre y no solo de manera negativa. Aunque no es la opción más popular entre las familias,  la educación virtual tiene también una serie de ventajas que no podemos dejar de reconocer, pues el tiempo que hoy viven nuestros hijos contempla la tecnología, la virtualidad y la globalidad como necesidades de su época.

¿Alguna vez te has preguntado si una versión de la educación es mejor que la otra?. En esta nota te dejamos alguna comparaciones para que puedas responderte esta difícil pregunta.

Diferencias entre la educación virtual y presencial

Que sea diferente no significa que sea malo, por lo que lo mejor es estar abierto a ver el lado positivo de cada situación. Analicemos paso a paso algunas de estas diferencias y tal vez encontremos más ventajas que desventajas.

Los maestros:

En las clases presenciales los maestros suelen ser la única fuente de informaciçon a la que los niños recurren o de la que reciben conocimiento, mientras que en la modalidad virtual, cada alumno tiene acceso a un dispositivo electrónico que, bien utilizado, es una herramienta para acceder a la información rápidamente. El uso de estos dispositivos puede ser un gran estimulante del pensamiento crítico mejorando el nivel y calidad del aprendizaje de los estudiantes.

Los maestros dentro del aula física, cumplen un rol importantísimo mientras acompañan a las niñas y niños en sus procesos de aprendizaje social, individual, académico y emocional.

Los maestros en la educación virtual ayudan a los alumnos en el uso, manejo y descubrimiento  de recursos tecnológicos, empujándolos a familiarizarse con las nuevas tecnologías que desde ya son parte de su cotidiano. Los maestros son una suerte de reguladores que, valiéndose de la presencialidad o la virtualidad, guían, retroalimentan,  responden preguntas, evalúan las distintas competencias, motivan estimulan y fomentan la búsqueda del conocimiento en cada uno de los niños.

Los alumnos:

Clases virtuales y presenciales ¿Una es mejor que otra?

Queda claro que los alumnos de hoy no son los mismos de antes, los que solo se sentaban a recibir la información que los maestros ofrecían. Ahora las niñas y los niños son participantes activos y gestores de su propio aprendizaje. La virtualidad los ha obligado a tomar las riendas de su educación y los ha vuelto más responsables y autónomos a lo largo de este proceso. Les ha abierto las puertas del mundo de la información con unos cuantos movimientos de sus hábiles deditos.

La educación presencial hace que las niñas y niños se sientan sostenidos por sus maestros, los hace sentirse parte de una gran familia, mientras que la educación virtual los empuja a una situación más individual.

Es de vital importancia que en la versión virtual de la educación, los maestros encuentren formas de incentivar la comunicación fluida y cercana entre alumnos y maestros, para no perder el vínculo que la presencialidad ha construido a través del tiempo.

El ambiente:

La filosofía Reggio Emilia es una propuesta educativa que describe al ambiente como un maestro. Esto quiere decir que un espacio diseñado para la exploración, la experimentación, el descubrimiento y el aprendizaje es de vital importancia para crear conocimiento en las niñas y niños. Un espacio a su altura, estimulante, bellamente dispuesto, es una motivación para aprender y una fuente de aprendizaje por sí mismo. 

La educación presencial tiene la gran ventaja de contar con cada espacio diseñado pensando en el máximo provecho que los niños puedan obtener de él, mientras que la educación virtual limita a los niños y a los jóvenes a un único espacio donde la computadora pueda estar conectada, donde la señal de internet sea buena y tengan espacio para libros y cuadernos. Es muy posible que el ambiente en la virtualidad, no sea un facilitador del aprendizaje de nuevos conocimientos y sea, más bien, un obstáculo para lograr los objetivos propuestos.

El tiempo:

La virtualidad facilita la puntualidad y la asistencia de los niños a las clases (siempre y cuando no existan dificultades en la conexión a internet). La virtualidad asincrónica ofrece flexibilidad en el horario de las niñas y niños, accesibilidad a la información correspondiente a cada lección y permite a las familias organizar sus tiempos sin la presión de cumplir con un horario. Pero los maestros deben cumplir el gran reto de mantener motivados a los alumnos para que estos aprovechen al máximo la ventaja de la disponibilidad permanente del conocimiento.

En la presencialidad, los niños deben permanecer gran cantidad de horas dentro de las escuelas, y aunque esto significa trasladarse hasta ellas, cuando están ahí no existe ninguna distracción familiar que interrumpa su proceso de desarrollo académico y social.

Los materiales:

En la escuela presencial los materiales son físicos, tangibles, mientras que en la virtualidad se trabajan fichas o textos desde distintas plataformas educativas con los que se interactúa directamente a través de la computadora u otro dispositivo electrónico.

La escuela presencial potencia las capacidades de las niñas y los niños, pues el contacto directo con el material concreto estimula las habilidades cognitivas, los sentidos de los niños y sus funciones psicomotoras, ofreciendo la posibilidad de un desarrollo integral en los alumnos.

La escuela virtual los familiariza con las herramientas de hoy y del mañana, permitiendo el aprendizaje de nuevos lenguajes, el uso de recursos y códigos globales, conectándolos con el mundo entero.

Estas son solo algunas de las diferencias y beneficios de las distintas formas de educación a las que hoy se enfrentan las niñas y niños de todo el mundo. No podemos decirte si una opción es mejor que la otra, pues estamos viviendo tiempos de muchos cambios y si lo buscamos, siempre podemos encontrar el lado amable de las cosas. 

Pero lo que sí podemos decirte, es que este es un gran momento para que juntos aprendamos a reconocer las ventajas de la virtualidad y la presencialidad, tomar lo mejor de cada una para lograr una educación de calidad que potencie las habilidades innatas de nuestros hijos, para que enseñemos a los niños a reconocer los privilegios de poder educarse, a ser agradecidos y a aprovechar cada oportunidad  que la vida ofrece. 

No importa cómo, de manera presencial o virtual,  si podemos educarnos, que la curiosidad nos lleve muy lejos.