Por fin llegó el momento. La vuelta a clases ya es una realidad.
Seguro muchas cosas están pasando por tu mente, y tal vez hasta sientes un poco de temor. Es perfectamente normal y definitivamente no eres la única, seguimos en pandemia y los casos registrados de niños con COVID- 19, han aumentado significativamente.
Posiblemente no tengas claro si quieres enviarlos al cole, si es una buena idea o si deberías dejarlos en casa contigo.
No podemos decirte qué hacer, cada familia es diferente y cada hogar lucha con sus propios temores, pérdidas y preocupaciones.Pero sí podemos contarte cómo se beneficiarán los niños con el retorno a las clases presenciales para que puedas tomar una decisión informada y sientas que sin importar lo que decidas, es lo mejor para tus niños.
¿Cómo aprenden los niños?
Empecemos por recordar que los niños se han educado de manera virtual los últimos dos años y muchos de ellos no han podido continuar con su educación por falta de medios y herramientas para hacerlo. Esto no solo significa un retraso en su desarrollo académico, sino y por sobre todas las cosas, un alto en su desarrollo emocional y social.
Podemos decir que los niños son seres multisensoriales y aprenden a través de estímulos diversos como son las actividades concretas, los materiales que se utilizan, a través de las experiencias, del contacto con otros como ellos (parecidos o muy distintos), a través de sus cuerpos.

Los niños necesitan vivir lo que se les propone para aprenderlo y guardarlo como parte de su conocimiento, no que les contemos la vida sin posibilidad de experimentarla.
Los niños son seres sociales
Los niños han estado en casa, compartiendo espacios familiares, tratando de sacar el máximo provecho de sus circunstancias. Algunos han logrado asimilar y aprovechar casi el total de lo ofrecido por las escuelas en esta versión de la educación, pero la gran mayoría de niños y adolescentes, no han construido vínculos con sus compañeros ni con sus maestros, por lo que su aprendizaje y desarrollo socioemocional, se han visto severamente afectados.

Los seres humanos estamos diseñados para relacionarnos con otras personas y por lo tanto el contacto interpersonal es una necesidad. En el caso de los niños, la escuela juega un papel muy importante pues facilita ese contacto dentro de un ambiente controlado, provocador, estimulante y motivador que invita a los niños al descubrimiento y al desarrollo en todas sus formas.
Lamentablemente la virtualidad, aún con el esfuerzo de las niñas y niños, de las familias y los maestros, no ha logrado concretar esos estímulos o tejer vínculos y los niños han perdido la motivación.
Algunos expertos en el ámbito del desarrollo infantil y la educación, hablan sobre la inteligencia dinámica, la que permite a los niños aprender a resolver problemas, utilizar información del pasado como referencia para actuar en el presente y planificar el futuro, aprender a reconocer y manejar sus emociones, a respetar a otros y ser empáticos. Esta inteligencia es la base del desarrollo de los niños y necesita de un ambiente como la escuela para florecer.
Pero no estamos diciendo ni por un segundo que el acompañamiento parental de esta extraña época que están viviendo nuestros hijos, no sea apropiado, potente y positivo, pero lo cierto es que con frecuencia no es suficiente. Los niños necesitan el contacto con otros niños para aprender a ser niños, luego jóvenes y más tarde, adultos completos y sólidos, mientras que nuestros jóvenes necesitan de otros como ellos para seguir construyendo su identidad.
Entonces, ¿cuáles son los beneficios de retomar la educación presencial?
Ya que hemos hablado de los que se ha perdido este tiempo, hablemos concretamente de los beneficios que ofrece el regreso a la educación presencial.
- Socialización: Este es un beneficio fundamental en el desarrollo de niños y adolescentes, pues fomenta el aprendizaje, el autoconocimiento, control de las emociones, potencia la comunicación, promueve el desarrollo de nuevas habilidades y es muy positivo para su salud física y mental. Aunque los niños suelen salir a jugar por las tardes, llevar algún curso después del colegio o juntarse con amigos, la mayor parte de la socialización sucede dentro de la escuela, donde además, existen reglas muy claras de comportamiento que ayudan a los niños a autorregularse en relación a los otros.
- Actividad física: En los últimos dos años, nuestros niños y adolescentes han pasado mucho tiempo dentro de casa, lo que no siempre les ha permitido moverse como necesitan. Han estado sentados gran parte de ese tiempo frente a una pantalla sin fortalecer sus pequeños cuerpos, desarrollar sus músculos o trabajar en su coordinación motora gruesa. Los niños y los jóvenes requieren de espacio para saltar, correr, jugar y gritar y la sala de casa no es el mejor lugar para jugar a las chapadas. La escuela está diseñada para el juego, para la exploración, para recibir cientos de gritos felices que acompañan a cientos de niños corriendo como si no existiera un mañana, y es así como debe ser. La vuelta a clases presenciales les regalará a los niños un espacio donde el alboroto y la actividad física, no solo están permitidos, si no que son esperados con emoción.
- Aprendizaje: Definitivamente no es lo mismo participar de una clase virtual que estar dentro del aula. Los niños pequeños no logran sostener la atención en una pantalla durante mucho tiempo y los más grandes se sienten desmotivados por la ausencia de “realidad”, disminuyendo la calidad y eficacia de lo que logran aprender. La educación presencial permite una interacción en tiempo real, directa, tangible. Aquí hay espacio para las preguntas y respuestas, para del debate y hasta para las discusiones, por lo que es más fácil compartir y ofrecer conocimiento, ya que los niños no se sienten ignorados o invisibles. Además, el uso de pantallas y aparatos tecnológicos es mucho menor, siendo un gran beneficio sobre todo en los niños más pequeñitos.
- Salud emocional: La pandemia, el encierro, el miedo, la pérdida, la falta de contacto y socialización son algunas de las cosas con las que no solo los adultos hemos tenido que lidiar, los niños lo han vivido también. Este tiempo adverso ha generado mucho estrés y cansancio mental y emocional en niños, adolescentes y adultos y en algunos casos ha tenido serias consecuencias. Volver a la escuela y a la educación presencial, es una forma de retomar la “normalidad” pasada y puede dar a los niños tranquilidad con respecto al futuro. Esta situación brinda bienestar y por lo tanto previene cuadros de depresión, ansiedad y angustia. Los niños son sujetos muy sensibles a los cambios a su alrededor, es por esto que debemos ofrecerles seguridad y contención para que volver a la escuela, sea una gran experiencia.
- Igualdad: La escuela debe ser un espacio neutro en muchos sentidos. Un lugar seguro y amable para que niñas y niños crezcan y se desarrollen sin obstáculos ni prejuicios. En la escuela las niñas y niños son recibidos con el mismo cariño y cuidado sin importar el tamaño de su casa, la computadora que usan, la silla en la que se sientan o si su familia tiene un auto o se transporta en bus por la ciudad. La escuela es para todas y todos por igual, no hace diferencias y nuestros hijos tienen el derecho a ser escuchados sin distinciones. Es un espacio pensado y creado para ellos y sin duda la escuela ha extrañado a cada uno de sus niños.
Recomendaciones:
Este es un gran paso para todos en casa, incluidos nosotros los padres, por lo que es muy necesario repasar juntos algunos puntos para que esta sea una experiencia muy positiva para toda la familia.
- Conversa sobre su seguridad: Aunque la educación presencial se reanude, seguimos en pandemia, por lo que los niños (grandes o chicos) deben tener muy claro cómo cuidarse. Deben seguir ciertos protocolos, como por ejemplo: no quitarse la mascarilla, lavarse las manos muy bien cuantas veces sea necesario, no compartir botellas de agua, comunicar inmediatamente si tienen algún malestar relacionado con los síntomas del COVID-19 en cualquiera de sus variantes, mantener la distancia sugerida por la escuela y estar muy atentos a las indicaciones de sus maestros para desplazarse con seguridad durante las clases.
- Retoma los hábitos saludables: Es momento de ajustar un poco las rutinas en casa, volver a los horarios para ir a dormir, comer y disfrutar del tiempo libre. Es importante rediseñar la forma en la que cada hogar va a funcionar, contemplando que los niños estarán fuera de casa muchas horas y volverán cansados y hambrientos por lo que el descanso debe ser verdaderamente reparador. Es recomendable incluirlos en la creación de estas nuevas rutinas, para que sean parte de este cambio tan emocionante y sientan cuán importantes son sus ideas y propuestas.
Es muy necesario que los niños estén dispuestos a volver a clases, que se sientan seguros y protegidos, que sepan que estás ahí para resolver junto con ellos cualquier situación que se presente en la escuela.
La vuelta a clases será como un primer día de colegio nuevamente y los niños pueden estar ansiosos, nerviosos y preocupados al mismo tiempo. Escucha lo que tienen que decir, valida sus temores y sus ideas y guíalos mientras encuentran el camino para vivir de manera muy positiva el retorno a la presencialidad.
Este es un momento importante para ellos y nosotros, vamos todos, vamos seguros para seguir creciendo juntos.
