Cada 28 de julio ha sido (desde que puedo recordar) una gran celebración de esas que contienen de todo un poco: parrilladas, , bailes, desfile militar, aviones por todo el cielo limeño, para algunos un viaje y para muchos grandes cantidades bebidas espirituosas.
Claro que este 2020 las celebraciones se sienten tímidas y son poco recomendables, pues lo primero que debemos celebrar es nuestra salud, la de los que queremos e incluso la de los que no conocemos, por lo que la fiesta sucederá desde casa y no a lo grande. Tal vez por eso este sea un momento propicio para crear una conciencia sobre lo que somos y hemos sido, una conciencia nacional en nuestros hijos y en nosotros mismos. Pero ¿qué significa esto?, no necesariamente deberemos vestir a nuestros niños y niñas como soldados o con un traje típico de las distintas regiones de nuestro país mientras los hacemos desfilar por el hall de nuestras casas rodeados de globos blancos y rojos, podemos investigar y contarnos historias sobre lo que es y fué nuestro país desde el comienzo. Tal vez es momento de volver a leer ese libro que hace mucho no sale de la repisa o si los libros no son lo que más disfrutamos, podemos recurrir a google y su sapiencia absoluta. No importa la forma en la que quieras obtener la información o cuáles sean tus fuentes, la idea es motivar a nuestros hijos para descubrir un poco más del país en el que viven y del que forman parte. Esta lista de ideas puede ayudarlos a descubrir cosas fantásticas y va mas o menos así:
- Conocer sobre las culturas del antiguo Perú, su suelo, su gente, sus manifestaciones artísticas y el momento de la historia al que pertenecen.
- Leer cuentos sobre mitos de la costa, la sierra y la selva.
- Descubrir el por qué de los colores de nuestra bandera.
- Ver documentales sobre la fauna de nuestro país.
- Hacer una lista de platos típicos, sus ingredientes y la historia que hay detrás de cada uno.
- Aventurarnos a cocinar todos los que podamos para poder disfrutarlos.
- Escuchar música de nuestras distintas regiones..
- Proponernos aprender a bailar nuestras danzas.
- Aprender a dibujar el mapa del Perú.
- Conocer los nombres de los departamentos y las ciudades de nuestro territorio.
- Aprender diez palabras en los diferentes idiomas que se hablan dentro del país.
- Buscar fotos antiguas de tu ciudad para saber cómo era hace 20, 50 y 100 años.
- Pedirle a los abuelos o bisabuelos que te cuenten cómo era el lugar donde crecieron.
- Hacer una lista de las cosas que no conocías de tu Perú y te ha encantado descubrir.
Estas actividades pueden ayudarnos a conocer el suelo en el que vivimos, un poco de su historia y tal vez nos hagan quererlo un poquito más.
Pero lo cierto es que no basta con saber de memoria los nombre de los presidentes que hemos tenido o de los Virreyes coloniales para ser un patriota de pies a cabeza, pues amar a nuestro país también significa cuidarlo hoy y cada día, por lo que un poco de educación cívica nunca es un está demás, así que recordemos a nuestros niños que siempre debemos:
- Echar la basura en un tacho y no a la calle (no importa es mucha o poquita).
- Saludar a quienes nos cruzamos en nuestro camino (siempre y cuando sea algo seguro).
- Respetar los semáforos (en auto y a pié).
- Cruzar la calle siempre por el crucero peatonal.
- Ser respetuosos con las personas para recibir respeto, también (sin importar si son pequeños, jóvenes o viejos).
- No pintar los muros ajenos por provocativos que éstos sean.
- Cuidar los espacios públicos que usamos como si fueran nuestra propia casa.
- Respetar las normas y leyes que rigen nuestra ciudad y nuestro país.
- Celebrar el trabajo de esas personas que hacen que nuestra comunidad se mantenga limpia y segura.
- Ser correctos y justos porque esa es la mejor forma de conducirnos en la vida.
Conocer, amar y cuidar nuestro país no debe ser algo difícil ni tedioso. Demostremos nuestros valores y nuestra educación cuidándonos a nosotros mismos y a quienes comparten este suelo generoso, mientras enseñamos a nuestros niños que lo que más vale, vale un PERÚ.
Felices Fiestas Patrias.
Texto: Alida Werner
