La educación desde casa del último tiempo ha sido un gran reto de muchas formas distintas para cada familia, pero también (y a su manera) ha sido buena con nosotros. Ha tenido altos y bajos y seguro hemos llegado a detestarla cada vez que olvidamos que no debíamos pasar delante de la compu en toalla o a medio vestir. Pero sin duda ha tenido ciertas ventajas y una de ellas es que no fue necesario preguntar tantas veces “¿cómo te fue hoy en el cole?”.
No es extraño que nuestros hijos no compartan totalmente lo que sucede cuando no estamos con ellos y conseguir que nos digan algo más aparte de si, no, mal y bien, es un verdadero logro parental. Por supuesto el tamaño y color de la conversación dependen mucho de la edad de nuestras niñas y niños, pero como madres y padres siempre queremos escuchar el relato completo y los detalles que como adultos nos dan un panorama completo de lo que sucede, no solo con nuestros hijos, si no con las personas a su alrededor.
Durante esta pandemia, hemos estado al tanto de cada discusión, celebración o nuevo proyecto que ha sucedido en las clases virtuales y para algunas familias, esto ha facilitado la conversación con los niños sobre lo que sienten o piensan. Pero el momento de volver a la escuela está muy cerca y junto con él las loncheras sin terminar, los tapers inexplicablemente extraviados, las mochilas llenas de cachivaches, los despertadores muy temprano y el total desconocimiento sobre lo que ocurrió en el día de nuestros hijos, son una realidad inminente.
Pero no todo es malo, no. Los niños volverán a sus salones, a sudar en los recreos, a intercambiar tarjetas o stickers, a salir de casa, a contarse cosas importantes, a aprovechar cada clase y nuevo aprendizaje, a socializar como antes y nutrir vínculos con sus compañeros que parecían imposibles de sostener.
Ahora que los niños volverán a las escuelas, nos toca ser pacientes y retomar las rutinas con calma, organizarnos muy bien y reforzar la comunicación con ellos.
Si te preocupa que no te cuenten esas cosas que necesitas saber sobre su día en la escuela, no pierdas la calma, en esta nota te dejamos algunos consejos valiosos para una conversación fluida, positiva y exitosa, que seguro darán buenos resultados.
Empecemos por el principio: una conversación familiar

En estas últimas semanas antes de la vuelta al cole, los niños van a estar llenos de emociones y sensaciones al igual que tu. Este es un buen momento para una conversación familiar que te permita saber cómo se sienten de volver, qué creen que pasará cuando estén en la escuela, si les preocupa reencontrarse con alguna compañera o compañero de clases mientras aporvechan para repasar protocolos de bioseguridad.
Ahora que te toca trabajar en tus habilidades comunicativas para lograr que tus niños te cuenten cómo les va en el colegio, toma en cuenta lo siguiente:
Preguntas correctas
Con frecuencia no reparamos en cómo formulamos una pregunta cuando hablamos con nuestros hijos, solo preguntamos y esperamos una respuesta coherente. Pero es muy importante que seamos precisos e inteligentes si queremos lograr algo, además de mucha frustración con ellas. En vez de preguntar si su día estuvo bonito, si fue divertido o pasó algo malo, preguntemos a los niños qué fue lo más emocionante de su día, cuál fue el momento más aburrido, cuándo se sorprendieron de lo que sabían o podían hacer o lo que NO extrañan de las clases virtuales. La idea es formular preguntas que no puedan ser respondidas con un SÍ o un NO, si no que los conduzcan a una conversación con nosotros. No es sencillo reestructurar nuestro propio pensamiento, pero con práctica y mucha consciencia sobre cómo hablamos con nuestros hijos, será cada vez más natural y fluido.
El momento ideal
Nuestras responsabilidades de adulto nos llenan de tareas que cumplir y siempre hay algo que se cruza en nuestros planes, y aunque a veces encontramos tiempos entre una tarea y otra, no todos los ratitos libres son un buen momento para empezar una conversación, sobre todo si se trata de nuestros hijos. Así como esperamos obtener respuestas importantes y significativas cuando preguntamos sobre su día, ellos deben percibir que estamos genuinamente interesados en escucharlos y que tenemos el tiempo para ello. Busca un buen momento sin llamadas telefónicas, reuniones pendientes o algún tema por resolver. No importa si es mucho o poco tiempo, lo que importa es que sea un tiempo de calidad.
Un buen diálogo
La conversación no solo es hablar, sino escuchar. Cuando practicamos el ejercicio de la escucha consciente y paciente, podemos entender desde el corazón y sin juzgar. Escuchar a los niños nos da la oportunidad de reaccionar de manera pertinente y proporcional a lo que comparten con nosotros, nos permite encontrar las palabras adecuadas para responder y por lo tanto entablar un diálogo fluido con ellos.
Imponer ideas no dará buenos resultados
Criar requiere que compartamos con nuestros niños la visión que tenemos sobre el mundo que nos rodea y así moldear a estas personitas nuevas y maravillosas. Pero aunque el camino lo propongamos los padres, los hijos tienen ideas propias que debemos aprender a respetar. No impongamos las nuestras sobre las suyas cada vez, pues habrá tiempo para recordarles que algunas cosas no son negociables, pero aprendamos a entender su punto de vista para guiarlos por un camino positivo. Imponer nuestras ideas sobre las suyas podría alejarlos de nosotros, y si lo que queremos instaurar el hábito de la conversación basada en la confianza mutua, es necesario que seamos flexibles y respetuosos con ellos, sin volvernos permisivos o ir en contra de una crianza consistente, claro.
Compartir experiencias
Nuestros hijos nos ven solo como sus padres y muchas veces no piensan que también fuimos a la escuela y atravesamos los mismo dilemas, preocupaciones y etapas. Hablar sobre lo que nosotros vivimos cuando éramos niños y adolescentes, puede ser un punto de partida para mejorar la calidad de nuestro diálogo con ellos.
Nuevas formas de comunicarnos

No siempre las palabras son fáciles de encontrar para los niños ni para los adultos. A veces estamos muy cansados, a veces no sabemos qué decir. Encontrar otros lenguajes para expresar lo que pensamos o sentimos, puede ser una gran idea, sobre todo cuando nuestros hijos son pequeños y las palabras son tantas que elegir una puede ser abrumador. Es momento de proponer hacer un dibujo de lo más divertido y lo más aburrido de nuestro día. Papel, lápiz y plumones son todo lo que necesitamos para que ellos nos cuenten lo que les sucedió hoy. Es sorprendente cómo fluyen las ideas, las palabras y la información, cuando un niño está dibujando. Hagámoslo juntos, así es más divertido.
Paciencia
Sin duda no es fácil ser paciente, pero la confianza y la buena comunicación son un ejercicio que debemos practicar cada día, construyendo una relación muy sólida con nuestras niñas y niños. No debemos forzar las conversaciones, si no ir de a pocos hasta que sea muy natural hacerlo. La buena comunicación con nuestros hijos requiere constancia y mientras más pronto comencemos a crear estos espacios dentro de la familia, más fácil será mantenernos cerca de ellos mientras crecen y atraviesan la adolescencia. Aprendamos a esperar para que ellos aprendan que siempre vamos a estar justo aquí.
Comunicación con la escuela y sus maestros
Además de lo que hagamos en casa para asegurar una buena comunicación con nuestros pequeños y que nos cuenten lo que sucede en la escuela, es una muy buena idea estar en constante comunicación con sus maestras y maestros, de esta manera podremos dirigir nuestras preguntas a cualquier situación que deba ser conversada en familia.
Finalmente es muy importante que tengamos presente que la confianza se construye con amor, constancia y buen ejemplo. Empecemos hoy mismo a crear el hábito de la comunicación que es tan saludable para todos los miembros de una familia. El camino puede no ser fácil de transitar, pero sin duda alguna superar cada posible obstáculo, siempre habrá valido la pena.
