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Regalos que apoyan su desarrollo ¿Qué regalarle a los pequeños en Navidad?

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Estamos muy cerquita de Navidad, pero desde hace casi ya dos meses lo único que se ve por todas las esquinas, redes sociales, canales de tele y revistas, es publicidad de lo que puede ser el regalo soñado de tus hijos: carritos, muñecas, la casa de las princesas, el reloj del héroe más poderoso, los esmaltes de uñas de la reina de las nieves, robots que se transforman, pistolas de agua, bicis, patines, scooters, dinosaurios monstruosos, sets para armar collares, etc, etc, etc.

Somos sistemáticamente bombardeados por imágenes que nos dicen lo que debemos desear y comprar, mientras crean esta falsa necesidad en nosotros y en nuestros hijos pequeños. De pronto empiezan a pedir el bebé hiperrealista que cuesta tanto como la pensión del colegio o la nueva edición de piezas para armar que podrían cubrir la cuota de la movilidad del mes de marzo y por un minuto tú también te pierdes en este mar de consumo y piensas que “si haces el esfuerzo y dejas de comer durante todo enero, tal vez puedas cumplir sus sueños (que los acompañan desde hace cinco minutos) y hacerlos verdaderamente felices”.  ¡Por favor detente y no te confundas!.

La felicidad de nuestros hijos no tiene nada que ver con el tamaño ni con la cantidad de regalos que reciban. Tampoco con que “todos los otros niños ya lo tienen, mamá”  y menos con las luces que proyectan cuando por fin les ponen baterías. La mayoría de estos juguetes tienen un solo propósito en términos de juego, y cuando agotan sus posibilidades (que suelen ser pocas), quedarán en el olvido del estante hasta que algún compañero de juego que esté de visita lo vea y entonces volverá a ser importante, pero sólo por cinco minutos más.

Además si no tienes “cuarto de juegos” en el ala este de tu casa y más bien vives en lo que últimamente se siente como un armario, llenarlos de objetos que no tendrán lugar es, sin duda, una mala idea.

Pero entonces ¿cómo elegimos qué regalar a nuestros hijos?.

Antes que nada  debemos escucharlos para saber por dónde van sus intereses este tiempo, porque es posible que eso que amaban locamente y con furor hace hace 6 meses, ahora sea una pasatiempo de “bebés”.  Teniéndo claro lo que les gusta y lo que no, podemos empezar con un plan de acción que los ayude a decidir pedirte justo lo que tu puedes pagar y consideras adecuado regalar. Puedes conversar con la familia y ponerse de acuerdo entre todos para que los regalos de los niños sean lo que necesitan y nada más. 

Al mismo tiempo debemos conversar con ellos con respecto a esas cosasa que hace mucho no se utilizan , con las que ya no se juega y que podrían hacer muy felices a otros niños que no tienen las mismas oportunidades que ellos, y entonces nos ponemos manos a la obra y empezamos a ordenar, a separar, a hacer espacio y paquetitos primorosos con las cositas que han decidido dejar ir sabiendo que iluminarán la carita de algún congénere con el que se cruzarán solo por un ratito pero que cuyo encuentro quedará en su memoria como una acción solidaria e importante que los vuelve grandes y entonces los hacemos tomar conciencia de la vida afortunada que tienen, pues no es igual para todos los niños del mundo, y así  los preparamos para compartir, que es finalmente, una de los mensajes más importantes de la Navidad.  

Este es el momento para revelarles que los regalos no son sólo objetos para jugar, hechos de plásticos de colores llamativos, sino que pueden ser cosas para vestir, como por ejemplo las zapatillas que necesitan porque justo, justo se terminaron de romper las otras, o la ropa de baño para ir la playa con toda la familia durante el verano y que dejará un recuerdo amoroso en sus corazoncitos, o el block de hojas blancas que los puede acompañar a todos lados junto con los  lápices de colores más brillantes que hay en la librería, para que hagan los dibujos más increíbles de cada tarde de juego con sus amigos de siempre.

Los regalos de nuestros hijos pueden ser cualquier cosa que los haga sonreír, empezando por el amor y las ganas que le ponemos a encontrarlos. Los regalos para nuestros hijos deben ser inmensos en posibilidades creativas, deben unirlos a la familia, deben significar algo y tener un propósito: algo que quieran, algo que necesiten, algo que puedan vestir, algo que hayas hecho con tus manos y algo que los acerque a su familia. Estas opciones pueden guiarte por el buen camino al momento de elegir qué darles  tus hijos en Navidad, pero recuerda que el mejor regalo que existe es tu tiempo, tu cariño y la seguridad que sólo tú puedes darles cuando los llevas de la mano una tardecita de verano mientras caminan hacia la panadería para comerse juntos un bizcochito, porque mejor para ellos, eres tú.